La fundación Pegasus nace de las vivencias de David Rodríguez, un joven madrileño que nunca quiso sentir su discapacidad como una carga sino como una virtud que le impulsara a vivir la vida lo más al máximo posible. Y así justamente es como él define Pegasus: como un estilo de vida.

Es una forma de sonreír al mundo, recordándote que aunque nos pueda faltar un brazo, una pierna o un cromosoma, lo tenemos TODO para lo más importante que es SER FELICES.

Por ello, al estar basado en una experiencia de la discapacidad en primera persona, el tratamiento que se hace de ella es totalmente diferente al que se suele hacer, siendo más optimista, cercano y real.

Lo primero que hace es eliminar de golpe y plumazo el carácter negativo de la discapacidad  y en segundo lugar la iguala a lo que conlleva ser diferente en esta sociedad, ya que todos nosotros nos hemos sentido diferentes alguna vez y por eso rechazados.

Y es ahí donde PEGASUS quiere lograr su cambio, demostrando que ser  diferente no es sinónimo de ser menos, sino que en la diversidad social es donde reside nuestra mayor virtud.

El trabajo diario de Pegasus es demostrar que lo diferente no te hace ni bueno ni malo, ya que eso que te hace diferente también te hace en cierta forma especial y desde la Fundación trabajamos para que día a día nuestras diferencias sirvan al resto y nos ayuden a mejorar.

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